TESTIMONIOS

Estimado Sr Sierra:

Con gran interés sigo su boletín de Mercadeo Editorial.
Creo que muchas de las cosas que he aprendido se las debo a su esfuerzo y considero justo poseer su libro “Marketing Editorial para Autores: Publique y Distribuya su propio Libro"...


Lyn León
Miami - Estados Unidos

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Estimado Jorge Alfonso:
 
He recibido el libro "Marketing Editorial para Autores: Cómo Publicar y Distribuir su Propio Libro con Bajo Presupuesto". Por supuesto que es un libro de varias lecturas y de tener siempre presente. En mi primera lectura pude valorar su utilidad y una de las primeras sugerencias o propuestas me ha sido muy beneficiosa...


Roberto Llanes Pérez

Centro de Estudios Turísticos Universidad de La Habana, Profesor-Investigador.

La Habana, Cuba.

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Estimado amigo Sierra:
Efectivamente, recibí su libro. No he tenido tiempo de leerlo con calma, pero me interesa porque a más de escritor soy editor, dueño de una pequeña  editorial en Acapulco, y me gustaría ver la posibilidad de publicar algunas  de nuestras obras en la red. Déme una semana para asimilar el contenido y comentamos. Por lo pronto, felicidades, veo que aún hay gente que se  interesa por la literatura en todas sus facetas.

Un fraternal abrazo:
Fco. Xavier Ramírez S. Dr. Ltt.
Acapulco - Mexico

 

Hola Jorge!


Ya recibí tu libro “Marketing Editorial para Autores; Publique y Distribuya su Propio Libro con bajo Presupuesto”.
Solo he alcanzado a leer hasta el Capitulo 9 y me ha parecido excelente.
 
Gracias, por sus atenciones.
 
Gustavo E. Cárdenas D.

 

Recibí el libro"Marketing Editorial para autores: Publique  y Distribuya su Propio Libro con Bajo Presupuesto". Nos ha sido de mucha utilidad. Nos facilita el camino para seguir con la organización de nuestra propia editorial. Estamos apenas comenzando. Tenemos ya publicados tres libros...


RICARDO GARCÍA ORTEGA
 EDITORIAL FLORA
DIRECTOR GENERAL
Tamazula -  México

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Hola, Jorge!
 
 Piensa en la posibilidad de incorporar algo más de la edición electrónica a tu libro porque es una opción interesante para los autores que no excluye el formato papel.
 
Discúlpame. Desde el punto de vista de la edición de papel, el libro está bien. Si incorporaras testimonios de personas que ya hayan publicado su libro y lo estén vendiendo, el libro mejoraría, creo.
 
Pere - España
 

Sí, recibí el libro, esta vez en PDF y pude imprimirlo. Puedo decir que es excelente, ya lo leì todo. Tengo algunos asuntos que comentar, pero será en otro mensaje. Muchas gracias por todo.

 

Alvar Antillón
Costa Rica

 
Sr. Jorge Alonso Sierra:
 
 Debo decir que escribir no es mi fuerte, ni siquiera  soy conocedor de letras y libros. Mi mundo no es
 el de los libros. Sin embargo, después de leer su informe "rompiendo el paradigma", se abrió una cortina
 que nublaba mi visión y mi perspectiva...
 
   
Pedro Eusebio Salas Llamas  
Monterrey NL México
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Estimado Jorge:

 He terminado de leer el libro "Como Publicar y Distribuir su Propio Libro con bajo Presupuesto" que me ha ayudado mucho en lo personal para publicar mi libro, el lenguaje es bastante claro y completo en razón de que trata todos los temas relacionados con la edición, promoción, costos, etc...


Efraín Ortiz
Quito - Ecuador

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Por este conducto quiero hacer patente mi agradecimiento a Jorge Sierra por su buena voluntad para enviarme de nueva cuenta el libro que le solicite, queda entonces mi agradecimiento al respecto.                                            
La verdad es un libro EXCELENTE, tanto por su calidad  como por su contenido. Ha sido una invaluable inversion de mi parte.

 Ulises Chavez  Z.

 

“Yo traía muchas inquietudes de las cuales el 95% fueron despejadas. Muchas gracias.

“Me gustó la responsabilidad del expositor así como su facilidad para transmitir la información.
Es muy agradable como persona, muy humilde y brinda buen servicio al cliente. Muy capaz y conocedor del tema”.

“Ha sido excelente y enriquecedor para la edición  de mis libros. Lo felicito y ¡que Dios lo bendiga!

Prof. Flor del C. Rodríguez

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“Es excelente, magnifico, hacia tanto tiempo que no recibía unas lecciones como estas. En 12 horas aprendí lo que no había podido aprender en mis años de Universidad.
Por otro lado admiro la capacidad del expositor para compartir sus conocimientos ya que lo hace muy bien y no se guarda sus conocimientos en sus bolsillos.

Gracias, Gracias, Gracias, por compartir conmigo sus conocimientos”.


Prof. Saray Lobo.

 

“Muy bueno, me dio expectativas y me impulsa a hacer algo en lo que siempre he estado soñando”.

“Es una gran ayuda para quien quiera publicar y vender un libro”

Resulto de sumo interés para mi, pues tengo suficiente material para publicar”

“El conferencista súper excelente. El seminario fue excelente, ameno y muy novedoso. Dios me permita llevar otro con Usted y sus invitados.”

Prof. Iris Arias.

 

“El expositor, muy dinámico y activo y no cansa. El seminario excelente, pero creo que le faltaron 4 horas mas”.


Martha Grace Caravaca Ulloa
Asesora de orientación

 
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 EL ARTICULO DE LA SEMANA

DEL 15 AL 31  DE JULIO  DEL  2008

Los impredecibles caminos por donde transitan los libros y que no deben perder de vista los libreros


Por: Jorge Alfonso Sierra Q.

 

Uno de los aspectos más apasionantes para todo investigador social, es llegar a  conocer algún día –con certeza absoluta– a qué se deben los  impredecibles comportamientos de los seres humanos y, sobre todo, los diferentes usos que van dando con el  transcurrir del tiempo a sus objetos cotidianos.

 

A los libros, por ejemplo.

 

Muchos los buscamos o poseemos como una forma de adquirir conocimientos, o diversión, o para hacer más placentera y tierna la vida.

Otros como una posibilidad real de conversar con los seres más sabios que han existido, que está siempre allí, al alcance de la mano.

 

Y también  se hallan quienes los adquieren como una herencia que se deja, o un compromiso que se cumple, sobre todo frente a los hijos.

 

Después están las definiciones que les damos a los objetos. para seguir con el libro, hay quien lo define como “la mejor herencia, junto con la educación, que podemos dejar a nuestros descendientes”. Otros, como un objeto de expresión del nivel cultural de quien lo posee. y no falta quien lo usa para “impresionar” a las amistades.

 

Borges, el memorioso, tenía varias definiciones para los libros, pero quizás  la más bella sea cuando dijo que “el paraíso seguramente era una habitación llena de libros” y que éste era “una extensión de la imaginación”.

                   

En cierta época de la historia los libros eran inversiones rentables, los bancos los aceptaban como avales para sus préstamos y en los testamentos aparecían como objetos de repartición, tanto o más apetecidos  que los mismos bienes inmuebles o los semovientes.

 

Con la aparición de la imprenta, la masificación logró también que su valor pecuniario lo hiciera más accesible a las grandes mayorías, pero al mismo tiempo  su “valor” de inversión y de aval fue disminuyendo hasta casi desaparecer. la pintura y la escultura ocuparon entonces ese privilegiado lugar de inversión como objetos de arte.

 

Pero sucede que, otra vez, el libro puja por ubicarse en esos lugares en los cuales pueda ser o es objeto de admiración, de culto, de inversión o de colección,  como las otras obras de arte.

 

Es lo que está sucediendo actualmente en el mundo de las subastas. Se sabe, por supuesto, que un auténtico códice azteca o maya, o una tablilla asiria, o un libro impreso del siglo xvi –cualquiera que éste sea– tiene un valor incalculable. y que quien lo posea, con sólo venderlo, puede asegurar su existencia sin sobresaltos por muchísimos años.

 

Pero sucede que no. lo que estamos viendo es que libros de hace apenas 80 años, o pertenecientes a primera ediciones de autores que hace poco fallecieron,  y hasta de autores vivos, son buscados, ofrecidos y adquiridos por legiones de afiebrados bibliófilos en todas partes del mundo.

 

En Madrid, España, se ha hecho popular un sitio que no es un sitio de anticuarios, ni tampoco una librería de segunda, sino que se dedica con religiosidad mensual a subastar libros. se llama ‘duran subastas” y hasta allá llegan libreros, coleccionistas, jóvenes profesionales, cazadores de rarezas bibliográficas y hasta “personajes virtuales”, es decir, quienes “pujan” por medio del internet sin tener presencia física en el acto.

allí se subastan desde obras impresas en el 1.600 –que vaya uno a saber qué inconfesadas necesidades o qué súbito desinterés llevaron  al heredero a deshacerse de tamaña joya bibliográfica– hasta libros de caza de España impresos en la “reciente” década 1940 - 1950. 

 

Se ha podido comprobar por medio de este singular negocio, que los libros son buscados y apetecidos por muy disímiles motivos: por su antigüedad,  rareza, autor, temática, tirada escasa,  grabados, papeles peculiares utilizados en su confección,  encuadernación, márgenes, firmas, estado de conservación... y hasta las modas.

 

Así, no se sabe con certeza cuál podrá ser el valor exacto de una de estas rarezas en un momento determinado, aunque los libreros de libros viejos y las casas de subastas casi siempre logran imponer sus criterios en cuanto al valor de cada una.

 

No hay ninguna duda de que un códice del siglo XIV o XV alcanza  a valer unos tres millones de euros y una primera edición del “romancero gitano” de García Lorca –de por allá del 1928– llega sin afán a los 1.500 euros. Aunque otros casos se han visto: en varias oportunidades se intentó infructuosamente  vender un libro impreso en el 1650. y eso que el precio base no llegaba a los 15 mil euros.

 

Y ya que hablamos de libros con tan exacto perfil, hubiese sido ideal definir de la misma forma a los locos entusiastas por ellos. Pero no. con desilusión de frustrados detectives, no se ha logrado establecer un comprador típico, es decir, que posea  ciertas características. los hay de todas las variedades: duchos libreros, representantes  de instituciones, jóvenes estudiantes, bibliófilos aficionados y hasta modernos “yupis” que aspiran a diversificar en los libros su portafolio de inversiones.

 

Y este es un dato que nos llama poderosamente la atención:  que el coleccionismo de libros sea un buen negocio para dos actores principalísimos del recorrido del libro, como son el vendedor y el adquiriente.

 

En el caso que comentamos, hallamos que  el subastador ha visto que este negocio en relativo auge  es muy bueno si se invierte bien y a largo plazo.

 

Y para los compradores, el hecho de que un libro que hace 30 años tenía un costo equis y hoy en día se haya multiplicado por mil, es sin duda alguna una buena inversión.  Recordemos que en esencia los libros –estén en el formato que estén- todavía tienen unos precios razonables.

 

Habitualmente, una persona común y normal no puede comprar pinturas ni esculturas originales de calidad. Libros, sí. Algunos poetas y tratadistas lo han dicho con énfasis:  coleccionar libros es la forma más democrática de acceder al arte, pues sin lugar a dudas muchos libros son verdaderas obras de arte.

 

Esperamos, eso sí, que esta condición de objeta de inversión o de culto que aquí percibimos adquiere el libro, no escandalice a los sacralizadotes de este medio cultural.

 

 

Al final existe una hermosa moraleja, motivadora por demás para los libreros. Sucede que hasta hoy pensamos que el libro, una vez ubicado  en la librería,  era una inversión perecedera. si pasaban varios meses  –o años– y el libro no se vendía, era iluso asumir que el inventario total tenía un valor monetario real.

 

Para establecer el precio de una librería se intentaba hablar de otras cosas: el know-how del librero, el prestigio de la librería, el sitio, etc., nada de los inventarios.

 

pero vea usted que no: “duran subastas” nos muestra que quizás muchos libreros en América latina tienen verdaderas joyas, reliquias que valdrán un “potosí”. Solo será cuestión de esperar al comprador preciso. o agenciárselas para llegar hasta él.

 

Y que no tema a los que, sin razones valederas, le critiquen el que asuma ahora a los libros como una buena inversión, pues ya lo dijo Albert Camus: “El secreto de la felicidad consiste en resignarse a todas las catástrofes”.

 

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